CONTEMPLANDO EL FINAL | 1 Corintios 15:54

REFLEXIONES EN EL QUEBRANTO

Día 04: «Contemplando el final«

Después de unos días en el valle de las sombras, puedo decir con mucha franqueza que hoy amo al Señor mucho más que antes y mucho más que a todo. Que precioso es poder seguir experimentando el crecimiento de mi primer amor en Cristo en medio de las dificultades. 

Muchos me han mencionado lo que significa para ellos ver cómo a pesar de mi estado puedo demostrar tanto afecto y cuidado por otros. Pero es precisamente el amor de Cristo lo que me hace amar a los demás con sinceridad de corazón. No es “mi amor”, simplemente vivo, disfruto, y experimento el amor tan inmenso que proviene de Dios.

Como dijo el apóstol: “el amor de Cristo nos constriñe” (2Co.5:14), o cuando expresó: “Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros con el entrañable amor de Jesucristo” (Fil.1:8). No hay planes ni ensayo para esto, es más bien el amor del Señor que actúa en nosotros. De verdad que es increíble y muy difícil de explicar.

Estuve leyendo los muchos mensajes que me están llegando por estos días. Y allí una hermana casualmente me decía: “Pastor…que bonito es sentir así el amor entre hermanos sin fronteras y sin prejuicios a pesar de las dificultades y a pesar de nuestros defectos”. Eso es precisamente lo que he observado. Pablo sabía muy bien que todo esto es lo que produce el amor de Cristo cuando la mirada de los creyentes está bien puesta en él:

Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús” (Fil.2:1-5)

Sólo Dios puede hacer todo esto. Lo hace también en mí y me sorprende cada día. Incluso hubo un momento en el que sentía que ya partiría de aquí, y únicamente pensaba en cómo dejarles un mensaje, cómo darles una enseñanza. Aunque sea la última. La pasión por Cristo nos constriñe.

Veo que mucho pueblo se aferró a la oración y por ellos estoy aquí, quién sabe cuánto más, pero decidido a darlo todo. No dejaban de enviar sus oraciones día y noche. Que hermoso de verdad. Fui embargado de amor, y Dios, creo firmemente, los escuchó. !Tanto clamor! Puedo ver que hay todavía un pueblo unido; Dios es maravilloso.

Ahora entiendo mucho mejor lo que Pablo dijo en Filipenses 1:21-25. Bendito Cristo, no puedo creer lo que ha hecho en mi corazón. Yo sólo quería ser un cristiano genuino, él cambió mi existencia por completo. Créalo… Él es suficiente, y lo es todo. No lo dude. Cristo es maravilloso.

Él usará de todo para que su imagen se perfeccione en nosotros, pero eso no quiere decir que las circunstancias nos puedan limitar ni menos destruir. Por eso, ahora puedo volver un poco la mirada atrás y contemplar mi vida completa y entonces quedo realmente admirado. Me alegro mucho y me sorprendo a la vez. Como Pablo en Romanos 11:33-35. Sí, allí está la clave, ver la obra completa del maestro. Es todo un maestro. 

¡Oh! Profundidad de las riquezas del conocimiento y la sabiduría de Dios. !Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!

Pablo trataba de decirnos que todo aquello que Dios nos va mostrando hoy, nos capacita para poder ver hasta el final; y sonreír y quedar perplejo. Por eso también dijo: No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto, pero prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. (Fil.3:13-14). Y así ¡Que ánimo para continuar! ¡Podemos ver el final! Es más, podemos «deleitarnos ya» en aquella mirada final.

¿Cuál es tu final? La muerte no lo es, eso sería como parte de nuestro inicio glorioso.

¿Quieres deleitarte en el gran final? Primero aprende a enfocarte en el final de cada situación, esa que nos fortalece a un mayor y eterno peso de gloria. Y allí, en un instante, en un momento de destello, contemplaremos el gran final con gran esplendor e inmortalidad. Y nuestro corazón se inflamará de gozo sin que importe mucho la circunstancia actual. (2Co.4:16-18)

Así es como cada día, y en cada circunstancia, miramos atrás, admiramos al maestro, y ponemos nuestro futuro en sus manos. Con gozo, con fe, con esperanza. Qué difícil asimilarlo ¿verdad? sólo nos queda admirarlo. Alabarle, Glorificarle por siempre. Lo demás es relegado y sólo queda el amor de Cristo que nos constriñe y nos enseña a militar por amor. Ya nuestro futuro está en sus manos, servir a otros es la consigna.

A modo práctico, por todo esto, sé que la plataforma y la iglesia virtual es más que un sueño. Ya es una realidad. Y alimentará a muchísimo pueblo. Ya lo estoy viviendo, como si lo saboreara por anticipado. Serviré con esta pasión mientras sigo contemplando adelante, aguardando el gran final.

¿Y usted? ¿A dónde está su mirada?

«Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.» (1 Corintios 15:54)

Bendiciones en el Amado.

Puntuación: 5 de 5.

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